“No podía pintar sino amaneceres. Pintándolos se me olvidaban siempre las gaviotas. Debe ser porque el color de su vuelo tiene la luz en otras horas" (Armando Reverón)
Hoy 10 de septiembre, recordamos al Maestro de la Luz, Armando Julio Reverón Travieso, quien en 1954 partió a pintar su propio paisaje; seguramente, con el mismo olor a salitre, el vaivén de las blancas olas y el revolotear incansable de las gaviotas guaireñas, con el anhelo vivo aún, de la pronta llegada de su amada Juanita.
Reverón, fue un pintor, dibujante y escultor caraqueño; uno de los artistas más relevantes, que ha dejado un gran legado a las generaciones en nuestra Patria.
Estuvo influenciado por movimientos como el impresionismo, que impuso el valor plástico del color sobre el dibujo, así como postimpresionismo.
El maestro Reverón, hizo cambios importantes en el modo de tratar la luz incandescente, las obras de arte no pictórico que realizó, como sus muñecas, los objetos, las esculturas y hasta su propio Castillete, lo han hecho ser considerado como precursor del arte povera, el happening y la instalación.
En Venezuela, desde 1983, se declaró el 10 de mayo como el Día Nacional del Artista Plástico, para honrar la vida de uno de los exponentes del arte más destacados del siglo XX, su obra ha marcado significativamente la cultura visual venezolana, convirtiéndose en referencia latinoamericana y mundial.
Comparto con ustedes, uno de sus trabajos más destacados: La cueva, correspondiente al Período azul (1918-1924).