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Foto: Enrique Hernández |
En defensa de la Revolución Bolivariana
¡Prohibido olvidar!
Uno de los acontecimientos que ha marcado la historia contemporánea de Venezuela, fueron los hechos que se suscitaron el 11, 12 y 13 de abril de 2002, días en que la extrema derecha venezolana ejecutó su plan de golpe de Estado con el propósito de derrocar al presidente constitucional de la República Bolivarina de Venezuela Hugo Chávez Frías.
El 11 de abril,
la burguesía expresada por elementos opositores al gobierno de Chávez,
agrupados en la organización patronal de la CTV y Fedecamaras, junto a sectores
antichavistas dentro de las Fuerzas Armadas de Venezuela y la Conferencia
Episcopal, con el apoyo del poder mediático, llevaron a cabo un golpe de Estado
sin precedente alguno en contra del Gobierno Revolucionario.
La razón de su
plan eran las 49 leyes promulgadas mediante una Ley Habilitante creada por el
Chávez, entre las que se encontraban la Ley de Tierras, que facilitaba la lucha
frente al latifundio, así como la Ley de
Hidrocarburos que permitía el ejercicio de la soberanía en la actividad
petrolera, entre otras.
Ese día, estaban
programadas dos marchas, una conformada por las fuerzas patrióticas chavistas y
otra que apostaba por la salida del presidente; estos últimos, impulsados por
la irresponsabilidad de sus líderes desde las tarimas, cambiaron la ruta dirigiéndose
hacia el Palacio de Miraflores, lo que inevitablemente provocó el encuentro de
ambas manifestaciones.
Todo estaba ya
preparado, la emboscada no se hizo esperar, francotiradores apostados en los
edificios aledaños al puente Llaguno, iniciaron el trabajo para el cual fueron
contratados; los cuerpos de manifestantes de ambas tendencias caían al suelo
sin saber de dónde venían las balas, entre 127 heridos y 19 muertos, la
confusión y el montaje mediático fueron claves ese jueves.
Con la duda
informativa preparada por los grandes medios, el 11 de abril de 2002 el
presidente Hugo Chávez, fue secuestrado durante la violencia que se desató en
el centro de Caracas, marcada por noticias poco claras con las que se intentó
hacerle creer a la población que el gobierno había ordenado reprimir al pueblo
y se instigaba a usurpar ilegalmente el poder.
Al cumplirse 23 años de los acontecimientos suscitados en puente Llaguno y el fracasado golpe de Estado, la conciencia del pueblo sigue alerta ante el constante ataque imperial, ¡Todo 11 tiene su 13!.
Texto: Arisel Carbonell